ADIÓS A LA DIGNIDAD DEL TROMPO
- evaristoramonbuda
- 29 sept 2024
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Inexplicablemente, el trompo se dejó de ver en las esquinas, promediando la década de los años cincuenta... juego de diversidad, aristas y travesuras. Sin embargo, no se puede relacionar ni comparar con frivolidad alguna… si un ínfimo porcentaje de su trayectoria es creíble… la cantidad de beneficios prestados a la humanidad, hizo disfrutes de ribetes extraordinarios.
Distintos juicios se han realizado sobre este juguete y su extinción, con distintos y suspicaces resultados… De ninguna manera se debe pensar que fue una decisión de niños, pues allí no existe discriminación. Tiene su cuota parte el progreso evolutivo de la desconfianza, en la propia púa, y el miedo aburrido de los mayores.
Un complot urdido para eliminar la punta acerada del trompo, tan dolorosa sobre la uña en el dedo macho del pie, “mal llamado, pulgar y macho, “-los machos no lloran como una mujercita por un pinchazo más o menos.
(…) Se han hecho investigaciones muy serias de su procedencia… la ciencia cree que el trompo fue inventado unos cuantos siglos antes de Cristo, para quitar el estrés a los dromedarios, que sufrían la inferioridad de una joroba, ante un vulgar camello.
(…) De igual forma, se dice que encontraron un levitrón con su chicote, dentro del mismo Caballo de Troya… que Platón mataba sus horas de ocio jugando con una peonza, para inspirar al gran Ovidio y a Aristófanes… no, no es moco de pavo hacer un relato coherente de estas peripecias. Una historia de arrepentidos atravesando siglos de civilización. Gente empapada en la historia considera veraz la versión de que llegó a América, atravesando territorios Incas y aztecas… Pizarro lo facturó como su propio ingenio estratégico, un ideal pellizco lúdico en su cruzada evangelizadora.
Cuándo se habla de un conjuro universal, se cruzan las palabras más ladinas y perversas… muchas habladurías pasaron de boca en boca con desparpajo, desde el fondo de la historia hasta hoy.
En un tiempo de auge histérico, el astrónomo Vladimir Mirón, en lenguaje esperanto, dijo: - El trompo es una réplica exacta de una nave espacial jibarizada, y viene de marte… Ese simple comentario provocó una hecatombe mundial… sin patentar el moflete, todo resultó inconcluso, una sinfonía de notas irrelevantes cerró el pentagrama, un día de miércoles, en un año sabático.
No se ha logrado, aún, establecer con certeza el año que los psicólogos lo empezaron a usar cómo terapia alternativa para las distintas tentaciones… la mente se adormece mirando girar el trompo y libera endorfina y serotonina.
Su uso lúdico entró en descenso cuando se inventó la electricidad, con sus adelantos científicos y sus derivados… entretenimientos capaces de tener a las personas embobadas en fantasías y “bienestares superfluos”, por horas.
No se han cerrado aún los distintos circuitos de información, para seguir pistas generalmente falsas. Lo señala un conflicto suizo-japonés. Los suizos, siempre fueron los controladores del tiempo, con una maquinaria extraordinaria, tanto a bolilla, como a cuerda, montadas sobre rubíes.
Pues bien, después de la derrota en Nagasaki, un japonés, que se hacía llamar “Non zen tun”, juró controlar el mundo construyendo un reloj cuya diminuta pila vive dos desechables años, sin la mínima vuelta de perilla.
Una triste y lamentable patraña juega con la ignorancia y la realidad, ya que dolió mucho a “Mercier & Longines”, (relojeros de larga fama), cuando con sus propios ojos vieron la facilidad con que abrían sus máquinas para hacer trompitos con los engranajes: -¡A la perinola!, fue el grito desgarrador de ambos, y se hundieron entre los engranajes esparcidos por el piso… Esta última, es la más acertada de las conjeturas del cómo y, sin por qué, de un final infeliz.
Los nostálgicos eruditos, capaces de ver los progresos de los distintos juegos, hoy día, dicen: -Se da por descontado que para lograr el positivismo hay que tener destreza, de lo contrario el ocio se vuelve contraproducente… Todos han tenido la oportunidad de sacar sus propias conclusiones, y estamos cada vez más lejos de la realidad; no se quiere reconocer que al trompo se le corto el hilo de la vida y se acabó el juego.
(…) Relato producto de una investigación concienzuda, con la inventiva de un veterano que en algún tiempo de su infancia bailó como un trompo.
Evaristo Ramón Buda




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